Hablar de depresión es cuidar
La salud mental en la agenda pública
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La depresión se puede prevenir y se puede tratar: contar con información, hablar a tiempo y acceder a un acompañamiento adecuado puede cambiar trayectorias de vida.
Por Cecilia Battistutti
El 13 de enero se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, una fecha impulsada por organizaciones de la sociedad civil y acompañada por instituciones de salud que, en el marco del mes de sensibilización a nivel internacional, busca visibilizar la depresión como un problema de salud pública, promover la prevención y la detección temprana, facilitar el acceso a tratamientos adecuados y combatir el estigma que aún persiste.
La elección de esta fecha apunta a instalar el tema en la agenda pública, reforzar la importancia de pedir ayuda y reafirmar el rol central del Estado en el diseño e implementación de políticas públicas de prevención, atención y acompañamiento en salud mental.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas en el mundo viven con algún problema de salud mental, es decir, al menos 1 de cada 8 personas. Dentro de ese universo, la depresión se destaca por su impacto profundo y sostenido en la calidad de vida, ya que afecta la salud, la capacidad de trabajar, los vínculos sociales y el bienestar cotidiano.
A nivel global, más de 330 millones de personas la atraviesan. En América Latina y en la Argentina, la magnitud del problema es aún más visible: al menos 1 de cada 6 personas enfrenta algún problema de salud mental. En particular, la depresión afecta a entre el 5% y el 12% de las personas adultas en algún momento de su vida, y cerca del 74% no accede a un tratamiento adecuado, lo que evidencia una profunda brecha entre la necesidad y el acceso al cuidado.
En el plano nacional, los datos más recientes del Observatorio de la Deuda Social Argentina indican que en 2024 casi 3 de cada 10 personas adultas en áreas urbanas presentaron síntomas de ansiedad y/o depresión, el valor más alto de la última década. Estos números dan cuenta de una problemática prevenible y tratable que, sin embargo, continúa profundizando desigualdades y exige políticas públicas integrales, sostenidas y con enfoque territorial en salud mental.
Jerarquizar las políticas de Salud Mental
Si bien no existen estadísticas oficiales recientes y específicas sobre prevalencia de depresión en la provincia de Santa Fe, distintos indicadores locales y las políticas públicas provinciales advierten sobre la gravedad del contexto y la urgencia de promover acciones sostenidas desde el Estado, aún en un escenario de limitada coordinación a nivel nacional.
En este sentido, la provincia de Santa Fe prioriza la salud mental como política pública, con la jerarquización del área al rango de Subsecretaría y la implementación del Plan Provincial de Salud Mental 2022-2028, orientado a transformar el modelo de atención hacia un enfoque integral y comunitario.
El plan contempla el fortalecimiento de la red de salud mental en el primer nivel de atención y en hospitales generales, la transformación de los hospitales monovalentes y el desarrollo de dispositivos comunitarios de cuidado, junto con la capacitación de los equipos de salud.
En paralelo, la provincia cuenta por primera vez con un Programa de Epidemiología en Salud Mental, que durante 2025 llevó adelante un trabajo sostenido para mejorar la calidad y sistematización de la información disponible, con el objetivo de fortalecer la planificación y la toma de decisiones sanitarias. Asimismo, se sostienen mesas intersectoriales para la prevención del suicidio y acciones territoriales de abordaje integral.
Demanda creciente
A pesar de los esfuerzos, los desafíos persisten: la demanda crece más rápido que los recursos disponibles y la brecha en el acceso a la atención sigue siendo una realidad. Por eso, es indispensable seguir en el camino de ampliar el presupuesto, fortalecer los servicios y consolidar políticas integrales, entendiendo que invertir en salud mental —y especialmente en la prevención de la depresión— es invertir en garantizar derechos, bienestar y equidad social.
Estas políticas en materia de salud mental buscan dar respuesta a la creciente demanda desde una perspectiva territorial, descentralizada, comunitaria y de derechos. La depresión se puede prevenir y se puede tratar: contar con información, hablar a tiempo y acceder a un acompañamiento adecuado puede cambiar trayectorias de vida.
Ante una situación de malestar o crisis, se recomienda acercarse al centro de salud u hospital público más cercano, o comunicarse con el 107, línea de emergencias del sistema sanitario provincial. Cuando el Estado asume este compromiso, se reduce el sufrimiento, se amplían las oportunidades de bienestar y se construyen comunidades más cuidadas y solidarias, donde nadie tenga que atravesar estas situaciones en soledad.

