Las máquinas no ofrecen garantías
Nada como hacer un buen papel electoral
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El fracaso de las boletas electrónicas en la Ciudad de Buenos Aires es una advertencia seria que puede derivar en consecuencias graves.
(Ignacio Hintermeister) - Ningún sistema es perfecto; todos están expuestos a pérdidas relativas de recursos en función de sus propósitos. Pero lo sucedido en las Paso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la “Boleta Única Electrónica” es tan serio como para comprometer escenarios de gravedad institucional, que la Argentina no necesita.
Como dirían los futboleros: “al menos las que van afuera, no las metamos en nuestro arco”. La parodia de votación de Patricia Bullrich -que requirió ocho intentos y un cambio de máquina- es lo que sucedió bajo las miradas de todo el país político, nada menos que con una precandidata a presidente. La historia se repitió en no pocas escuelas porteñas en las que el fallo fue ostensible. ¿Y qué sucede con lo que no se ve?
Es imposible verificar que el sistema electrónico sea inviolable. Sólo Estados Unidos lo usa -aplica sólo al 35% en sus votaciones- entre los países más desarrollados del mundo. El sistema electrónico no garantiza el voto secreto ni -peor aún- su fiscalización posterior. La seguridad informática puede ser comprometida en todo como en parte del sistema. La boleta impresa por las máquinas no resultó siempre legible al imprescindible recuento.
Es imposible verificar que el sistema electrónico sea inviolable. Sólo Estados Unidos lo usa -aplica sólo al 35% en sus votaciones- entre los países más desarrollados del mundo. El sistema electrónico no garantiza el voto secreto ni -peor aún- su fiscalización posterior. La seguridad informática puede ser comprometida en todo como en parte del sistema. La boleta impresa por las máquinas no resultó siempre legible al imprescindible recuento.
Desde entonces es vehículo de democratización de conocimientos y de verificación autoral o contractual, sólo por mencionar dos ejemplos decisivos para el humanismo.
La tecnología informática ha llegado para quedarse. Pero su uso no es inexorable sino que debe estar sujeto a las condiciones que su aplicación debe procurar. No hay evidencia de que la electrónica garantice los fines del voto; al menos no para quienes defiendan la democracia.
Hay sectores en la política nacional que reclaman el regreso de la boleta sábana como formato para dar consistencia a los gobiernos que resulten de las urnas. Omiten referir a las prácticas del robo de boletas o de su ocultamiento debajo de otras propuestas.
Otros dan preeminencia a la decisión de los ciudadanos, y en ello se basan los promotores de boletas únicas de papel que garantizan a los electores la libertad de su decisión en cada categoría electoral, la posibilidad cierta e incontrastable de la verificación de su voto, y la certeza del secreto de su decisión.
Hay sectores en la política nacional que reclaman el regreso de la boleta sábana como formato para dar consistencia a los gobiernos que resulten de las urnas. Omiten referir a las prácticas del robo de boletas o de su ocultamiento debajo de otras propuestas.
Otros dan preeminencia a la decisión de los ciudadanos, y en ello se basan los promotores de boletas únicas de papel que garantizan a los electores la libertad de su decisión en cada categoría electoral, la posibilidad cierta e incontrastable de la verificación de su voto, y la certeza del secreto de su decisión.

