Nutrición
Veinte dietas, veinte promesas rotas: cuando la moda reemplaza a la medicina
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No existen dietas mágicas, existen procesos bien hechos. Comer mejor no es extremo, es sostenido. No es heroico, es cotidiano. No es viral, es eficaz.
Por Dr. Marcelo Blank
En los últimos veinte años asistimos a un fenómeno tan repetido como preocupante: dietas que se ponen de moda, prometen resultados extraordinarios y terminan desapareciendo dejando frustración, rebotes y, en algunos casos, daños serios a la salud.
Cambian los nombres, cambian los gurúes, pero el mecanismo es siempre el mismo: simplificación extrema, marketing agresivo y desprecio por la fisiología humana.
En mis casi 30 años de experiencia médica, vi pasar generaciones completas de pacientes atrapados en este carrusel de promesas vacías. Personas inteligentes, trabajadoras, bien intencionadas, convencidas una y otra vez de que "esta vez sí" habían encontrado la solución definitiva. El resultado, lamentablemente, casi siempre fue el mismo.
Hagamos un repaso —necesario y honesto— de 20 dietas populares que coparon redes, libros y consultorios, y que hoy sabemos que no cumplieron lo que prometieron.
El mecanismo es siempre el mismo: simplificación extrema, marketing agresivo y desprecio por la fisiología humana.
1.Dieta de la Luna: basada en fases lunares, sin sustento científico alguno. Más astrología que nutrición.
2.Dieta del Astronauta: hipocalórica extrema, incompatible con la vida laboral normal.
3.Dieta Scardale: rígida, monótona, sin educación alimentaria. Rebote asegurado.
4.Dieta Atkins: precursora del furor bajo en carbohidratos, con graves desequilibrios a largo plazo.
5.Dieta Dukan: hiperproteica, restrictiva, con reportes de alteraciones renales y metabólicas.
6.Dieta Keto / Ceto: presentada como solución universal, ignorando que no es sostenible ni fisiológica para la mayoría.
7.Dieta Paleo: idealiza un pasado que nunca existió y elimina grupos alimentarios sin necesidad.
8.Ayuno intermitente extremo: útil en contextos específicos, vendido como panacea sin evaluar riesgos.
9.Dieta del pomelo: promesa detox sin base bioquímica.
Comer mejor no es extremo, es sostenido. No es heroico, es cotidiano. No es viral, es eficaz.
10.Dieta de la sopa: hambre disfrazada de método.
11.Dieta detox con jugos: marketing puro; el hígado no necesita ayuda externa.
12.Dieta alcalina: confunde pH sanguíneo con alimentación básica. Error conceptual grave.
13.Dieta sin lectinas: demoniza alimentos saludables sin evidencia clínica sólida.
14.Dieta del índice glucémico mal aplicada: reduccionismo peligroso.
15.Dieta "sin gluten" para no celíacos: moda sin beneficio comprobado.
16.Dieta de los puntos: números sin contexto biológico.
17.Dieta volumétrica extrema: saciedad sin nutrición real.
18.Dieta vegana mal planificada: déficits graves cuando no hay conocimiento profesional.
19.Dieta carnívora: negación absoluta de la diversidad nutricional humana.
20.Dietas milagro de influencers: el nuevo rostro de la vieja estafa.
¿Qué tienen todas en común? Prometen atajos donde no los hay. Ignoran la individualidad biológica, desprecian el contexto social y reemplazan el criterio médico por consignas fáciles. Algunas fueron simplemente un fracaso. Otras, directamente, un ejercicio irresponsable de la nutrición, cercano a la mala praxis cuando se indicaron sin evaluación clínica.
El problema no es que una persona pruebe una dieta. El problema es cuando se vende una estrategia extrema como universal, cuando se banaliza la ciencia y se confunde bajar de peso con estar sano. Muchas de estas dietas generan descensos rápidos en la balanza, sí, pero a costa de masa muscular, alteraciones hormonales, trastornos digestivos y una relación patológica con la comida.
En casi tres décadas de práctica clínica, aprendí que el daño más profundo no siempre es metabólico, sino psicológico: personas que pierden la confianza en la medicina, que creen que "nada funciona", cuando en realidad lo que nunca funcionó fue la improvisación disfrazada de ciencia.
La nutrición no necesita modas. Necesita criterio, análisis crítico de la evidencia, sentido común y seguimiento profesional. No existen dietas mágicas, existen procesos bien hechos. Comer mejor no es extremo, es sostenido. No es heroico, es cotidiano. No es viral, es eficaz.
Después de tantos años viendo pasar estas modas, la conclusión es clara: cuando la nutrición se convierte en espectáculo, la salud paga el precio. Y ese precio no siempre se puede revertir.
Por eso, antes de subirse a la próxima dieta "revolucionaria", conviene hacerse una sola pregunta: ¿esto es medicina… o marketing con hambre?
La diferencia no es menor. Es la diferencia entre cuidarse o caer, una vez más, en la misma promesa rota.

